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Itinerario

1. El centro histórico

Podemos optar por visitar la catedral por dentro y por fuera. Una opción bastante válida es iniciar la visita desde el interior, al que se puede acceder con una entrada conjunta para la catedral, el claustro, la iglesia de Sant Miquel y el Museo Diocesano. Hay que destacar las extraordinarias dimensiones del interior del templo con las tres naves que organizan el espacio, las alturas de las cuales parecen el preludio de una verticalidad que no sería habitual en los templos catalanes hasta un siglo más tarde. Son igualmente relevantes el claustro y la iglesia de Sant Miquel. Desde el claustro podemos acceder también al Museo Diocesano de, el equipamiento museístico más relevante de la ciudad que cuenta con una colección de piezas procedentes de las parroquias de todo el obispado de Urgell.

Fuera del conjunto catedralicio, podemos continuar con este itinerario resiguiendo el perímetro exterior de la catedral. Flanquearemos la gran torre octaédrica al norte del conjunto para plantarnos frente al ábside central, que representa la culminación de la técnica arquitectónica que guió la construcción del conjunto. Antes de continuar, vale la pena acercarse al Parque del Cadí, donde podemos contemplar el magnífico paisaje de la huerta de La Seu, matizado por el cercano Parque del Segre y coronado por la sierra que da nombre al parque y que es un verdadero símbolo de la capital urgelesa. A continuación, seguiremos hasta la iglesia de Sant Miquel. En ese sitio hay que recordar una figura primordial en la historia de La Seu d’Urgell, el obispo Ermengol, elevado a los altares a los pocos años de su muerte y convertido en patrón de la ciudad. El flanco de mediodía de esta iglesia delimita la plaza del Decanato, una plaza que debe su nombre al edificio del Decanato, edificio con una curiosa historia reciente que lo convirtió en sede del Gobierno provisional de la Regencia de Urgell durante el Trienio Liberal y que cierra por el sur todo el conjunto catedralicio, junto con la iglesia de Sant Miquel. Actualmente sus dependencias forman parte del Museo Diocesano de Urgell. Al lado opuesto del ábside de Sant Miquel, la antigua iglesia dels Dolors, de grandes dimensiones y de una modesta factura del siglo XVIII, ha sido recientemente restaurada para albergar las modernísimas dependencias del nuevo Archivo Diocesano y Capitular de La Seu d’Urgell, uno de los archivos principales de Cataluña por la calidad de su documentación, la antigüedad de la cual se remonta a los primeros tiempos de la dominación carolingia.

Un poco más al sur se abre el gran espacio del Pati Palau, que debe su nombre al enorme edificio del Palacio Episcopal, símbolo del poder de los prelados urgeleses, que cierra la gran plaza por el sector de levante. Y también encontramos, modestamente ubicado en una esquina de la impresionante residencia episcopal, el edificio de los antiguos juzgados, en cuya fachada hay varios escudos heráldicos de reyes y obispos que nos indican la fecha de su construcción, hacia finales del siglo XVIII. Para continuar con el descubrimiento del casco antiguo, avanzaremos a partir de la calle de Sant Roc hasta la calle de los Canonges.

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